¡Los agujeros negros no existen!

(Abr. 4, 2005) Los agujeros negros son principios de ciencia-ficción y muchos piensan que los astrónomos los han observado indirectamente. Pero de acuerdo con un físico del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore en California, estas asombrosas aberturas en el espacio-tiempo ni existen, ni pueden existir.

Al paso de los últimos años, las observaciones de los movimientos de las galaxias han mostrado que un 70% del Universo parece estar formado de una extraña “energía oscura” que está conduciendo a la expansión acelerada del Universo. George Chapline piensa que el colapso de las estrellas masivas, que por mucho tiempo se pensó que conducía a la formación de agujeros negros, realmente conduce a la formación de estrellas que contienen energía oscura.

Él insiste en decir: “Es una certeza que los agujeros negros no existen”.

Los agujeros negros son una de las más celebradas predicciones de la teoría general de la relatividad de Einstein, la cual explica la gravedad como la deformación del espacio-tiempo ocasionado por objetos de gran masa. La teoría sugiere que una estrella con la masa suficiente, al morir, se colapsará bajo su propia gravedad hacia un solo punto.

Pero Einstein no creía en los agujeros negros, alega Chapline. “Desgraciadamente”, agrega, “no pudo decir porqué”. En la raíz del problema se encuentra la otra teoría revolucionaria de la física del siglo veinte, la cual Einstein también ayudó a formular: la mecánica cuántica.

En la relatividad general, no existe tal cosa como un “tiempo universal” que haga que los relojes vayan al mismo paso en todos los lugares. En su lugar, la gravedad hace que los relojes funcionen a diferentes ritmo en diferentes lugares. Pero la mecánica cuántica, que describe los fenómenos físicos en escalas infinitesimales, tiene significado sólo si el tiempo es universal; si no, sus ecuaciones no tienen sentido.

Este problema es particularmente apremiante en las fronteras, o en el horizonte de eventos de un agujero negro. Para un observador muy lejano, el tiempo parece permanecer inmóvil aquí. Una nave espacial cayendo hacia un agujero negro parecería, a alguien viéndolo desde lejos, quedar para siempre fija en el horizonte, aunque los astronautas en la nave sentirían como si ellos siguieran cayendo. “La relatividad general predice que no sucede nada en el horizonte de eventos”, dice Chapline.

Transiciones cuánticas

Sin embargo, allá en el 1975 los físicos cuánticos argumentaban que suceden cosas extrañas en un evento del horizonte: la materia gobernada por las leyes cuánticas se vuelve hipersensible a ligeras perturbaciones. “El resultado fue rápidamente olvidado”, dice Chapline, “porque no concordaba con la predicción de la relatividad general. Pero en realidad, era absolutamente correcta”.

Este extraño comportamiento, añade, es la firma de una ‘fase de transición cuántica’ del espacio-tiempo. Chapline alega que una estrella no se colapsa para formar un agujero negro, el espacio-tiempo dentro de ella se llena de energía oscura y esto produce unos efectos gravitatorios muy intrigantes.

Fuera de la ‘superficie’ de una estrella de energía oscura, se comporta como un agujero negro, produciendo un fuerte tirón gravitacional. Pero dentro, la gravedad ‘negativa’ de la energía oscura puede ocasionar que la materia rebote nuevamente hacia fuera.

Si la estrella de energía oscura es lo suficientemente grande, Chapline predice, que cualquier electrón rebotado hacia el exterior se habrá convertido en positrón, que después se aniquila con otros electrones en una explosión de radiación de alta energía. Chapline dice que esto podría explicar la radiación observada desde el centro de nuestra galaxia, anteriormente interpretada como la firma de un enorme agujero negro.

También piensa que el Universo podría estar lleno de estrellas ‘primordiales’ de energía oscura. Estas se forman no por un colapso estelar sino por las fluctuaciones del propio espacio-tiempo, como burbujas de líquido que se condensan espontáneamente en un gas en enfriamiento. Estas, sugiere, podrían ser sustancias que tienen el mismo efecto gravitatorio que la materia normal, pero que no pueden verse: la materia elusiva denominada materia oscura.