Historia de una astroacampada 2022

2 de abril de 2022, 12:00 del mediodía y previsiones del tiempo magníficas en nuestro destino. Así comenzaba una muy esperada Astroacampada de ASAAF; años sin poder organizar esta maravillosa actividad en condiciones.

Tras cargar las pertenencias y subir todo el mundo al autocar, partimos 52 personas desde la Facultad de Ciencias Físicas de la UCM hacia la Ermita Valdehierro en Madridejos (Toledo). Todo pintaba bastante bien. El bus iba lleno, las emociones eran alegres y el bus nos llevaba sin problemas a su destino.

Todo estaba planeado y organizado, sin ningún problema a la vista. Todo… hasta que, minutos más tarde y a nada de salir a la autopista, recibimos una terrible llamada de alguien que estaba por la facultad. Al parecer a toda la organización nos dio un efecto Mandela creyendo que todo estaba cargado. ¿La mala noticia?, ¡nos habíamos dejado todos los telescopios en tierra!

El autocar ya no podía dar la vuelta. Rápidamente, la organización empezó a moverse adelante y atrás del autocar, buscando soluciones. Se decidió que Rafa y Diego bajasen in extremis, volviesen a la facultad y cargasen todo en el coche de Rafa. Como dicen nuestros socios más veteranos (llamados amistosamente Dinosaurios), no hay actividad sin susto. Porque si, fue un gran susto, pero el problema estaba ya solucionado. El viaje continuó sin problemas, con discurso incluido de nuestra Presidenta Clara. Nos dio un pequeño mensaje deseando que nos lo pasásemos de maravilla.

Sobre las 2 de la tarde llegamos a la ermita. Aún con mucho día por delante, montamos las tiendas de campaña, comimos con la calma y nos tomamos nuestro tiempo para explorar el terreno. Un terreno nuevo para muchas personas y que evocaba nostalgia a muchas otras personas. La ermita de Valdehierro se encuentra en una explanada perfecta para colocar todo el astromaterial y está rodeada por bosque y más bosque. Lugar perfecto para combinar una acampada con una observación astronómica, es decir, para hacer una astroacampada. Para rematar, tiene uno de los cielos más bonitos y claros que se pueden ver a tan poca distancia de Madrid centro (unos 150 km).

Tras montar los primeros telescopios del día, a las 5 de la tarde, realizamos una observación solar con dos super telescopios. Nuestro telescopio insignia, “El Niño”, un Schmidt-Cassegrain de 8 pulgadas de diámetro. Bautizado así por su para-nada-sarcástica ligereza y facilidad de transporte (requiere dos personas para transportar y se lleva en una caja metálica enorme que por sí sola parece pesar tanto como su contenido). El segundo telescopio, pero no por ello menos importante, el telescopio refractor motorizado especializado en astrofoto y con incontables accesorios de Rafa.

Os estaréis preguntando, ¿un telescopio no se suele usar de noche porque magnifica y concentra en gran medida la luz? La respuesta es sí, así que, para encargarnos de la concentración de la luz sin perder la magnificación, les pusimos dos filtros. Estos filtros no son más que espejos que dejan pasar solo un porcentaje ínfimo de la luz. Después de una época de muy baja actividad solar, tuvimos suerte de que el Sol estaba muy activo y se pudieron ver varias manchas solares. A la vez aprendimos curiosidades sobre el Sol y astrotemas variados con preguntas y conversaciones.

Al acabar la observación solar, comenzamos la segunda actividad del día, un curso express de manejo de telescopios. Dispusimos los diferentes telescopios y equipo que tenemos: refractores y reflectores, altacimutales y ecuatoriales, manuales y motorizados, oculares de todo tipo, y mucho más.  Aprendimos a montarlos y manejarlos, primero con ayuda de la organización y después por nuestra cuenta. A la vez, aprendíamos sobre aún más astrotemas variados con aún más preguntas y conversaciones.

Por cierto, para los más técnicos de la casa, los telescopios que empleamos fueron los siguientes:

  • Schmidt-Cassegrain de 8” con montura altacimutal.
  • Refractor de 150 mm de apertura con montura ecuatorial HEQ5 motorizada.
  • Newton de 10” con montura ecuatorial.
  • Dobson de 8”

Por otra parte, estaba el telescopio motorizado de Rafa, que no lo utilizamos en ese momento para explicar porque disponía de muchas complejidades y era más delicado, pero se utilizaría por la noche para observar y sacar astrofotos.

Tras acabar este cursillo, tocaba ponerse las mil y una capas para el frío y cenar. Algunos hasta estuvieron haciendo barbacoa (que además sirvió de lugar para calentarse, porque hacía un frío…). Entre medias, en un momento dado, pudimos ver pasar la Estación Espacial Internacional “sobrevolar” sobre nuestras cabezas y en un cielo muy despejado.

Bien abrigaditos empezamos la observación nocturna sobre las 22:30 con los 5 telescopios que teníamos a la vez. Pudimos ver algunas nebulosas como la de Orión, la del Búho o la del Anillo; galaxias como la del Sombrero o la de Bode; cúmulos como el de Hércules; y ya por la mañana unos pocos que se quedaron (aguantando -3ºC con viento) pudieron observar los planetas Venus, Saturno y Marte. Pero lo que más llamó la atención fueron las espectaculares imágenes que estaba sacando Rafa con su telescopio y que se podían ir viendo en directo en la pantalla de su ordenador. La calidad del cielo era inigualable, los Dinosaurios decían que era el mejor cielo que habían visto en Madridejos. Estamos hablando de un seeing de casi 0.4, es decir, un cielo que se podría codear con los de los observatorios profesionales.

Después de un merecido descanso en medio del bosque, amaneció el domingo. Con la calma desayunamos y recogimos todas las cosas, asegurándonos esta vez de tener a toda la organización mirando fijamente a los telescopios. A las 12:00 del mediodía partimos en el bus de regreso a Madrid. 

A pesar de que hizo bastante frío, tuvimos mucha suerte en esta astroacompada de no tener ni una nube, de que hubiera manchas solares que observar, de que pasara la ISS y de que no hubiera Luna que nos produjese iluminación. La Luna es maravillosa también, pero dado su brillo, no es fácil observar a la vez la Luna y los objetos tenues como nebulosas y galaxias. Además, fue impactante ver, al finalizar la astroacampada, a varias personas que les gustó tanto, que tomaron la decisión de iniciarse en astrofotografía y/o de comprarse equipo de observación. Por último, queremos agradeceros a todas vosotras, las personas que os animásteis a disfrutar de un finde astronómico, por vuestra gran participación y motivación. Sois la razón por la que organizamos estas actividades. ¡Felices cielos despejados!

Todas las personicas bonicas que han asistido

Grupo de organización. De izquierda a derecha: Mario Roco, Astrofotógrafo y cocinero. Rafa Navarro, Astrofotógrafo y transportista. Felipe A. Paredes, Dinosaurio «graphic design is my passion». Clara G. Cuesta, Nuestra excelentísima Presidenta. Victor Pascual, Astronomo aficionado y astroadministrativo. Sandra López, Nuestra excelentísima Secretaria.

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